ANTES
DE CUMPLIR LOS 40
Por
Mitxel Ezquiaga
Quienes
somos casi de su edad le veíamos tocar en bares como el Bowie de
San Bartolomé al frente de los Aristogatos, hace más de veinte
años. Lo que ignorábamos es que Mikel Erentxun era un corredor
de fondo: con la misma constancia con la que corre la Behobia-San Sebastián
ha labrado una carrera musical de dos décadas y 17 discos que, además,
promete aún largo recorrido: está con ideas y con ganas de
seguir por mucho tiempo. «No me preocupa ser número uno, sino
seguir ahí haciendo un trabajo que pueda interesar a una parte del
público», explica.
Vivió
sus años de mayor éxito comercial con Duncan Dhu y hace doce
años inició una carrera en solitario que ahora se resume
en el disco Éxitos. Se trata de un trabajo apetitoso porque pasea
por los dos lados de la creación musical, las canciones que se hicieron
acreedoras de ese título de «éxitos» pero también
las «rarezas» que muchas veces quedaron en el cajón,
desde versiones de los Beatles hasta una curiosidad, Extranjero, que es
«la única canción en que he tratado el conflicto vasco,
aunque sea de forma poco explícita». El DVD que acompaña
el disco, con todos sus videos de estos trece años, es una joya
casi histórica, un documento de cómo han cambiado usos y
costumbres, no sólo de la música, en este tiempo.
El
año próximo cumple los 40 pero esta vez no hay crisis de
crecimiento, sino voluntad de vivir en positivo una nueva etapa. Erentxun
ha madurado, y su público también. Es el hermano mayor de
lo que vino después, de La Oreja a Alex Ubago. Pide sosiego y mira
a Bob Dylan: estaremos atentos al futuro.
Entrevista
realizada para Diario Vasco en 2004
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