"MI
DISCO ES MAS ROCK QUE NUNCA"
Ciudades
de paso es el quinto trabajo de Mikel Erentxun en solitario, cerrada ya
la etapa Duncan Dhu.
Bajo
la batuta del productor Joey Blaney, el vasco presenta un material con
más inclinación al rock, al folk e incluso al country.
Además
ha contado con la colaboración de Beto Cuevas, el cantante del grupo
chileno La Ley. De este eventual compañero de viaje y de la elaboración
de su nuevo disco nos ha hablado.
Ciudades
de paso continúa el camino que iniciaste con tu anterior disco...
Sí,
digamos que con mi anterior disco cerré un ciclo muy británico
y empecé otro más americano. Quizás este disco es
más variado que el anterior, porque efectivamente hay mucho de Bob
Dylan, hay mucho folk en este disco que antes no había hecho. Aunque
sigue sonando americano, es otro rollo. Es un disco que se mueve entre
el folk, el country, hay más rock 'n' roll que nunca. Quizás
es un poco la aportación de Joey Blaney. Es un disco con más
grano, más vivo que el anterior.
Sin
embargo, ni Joey Blaney ha podido con ese sello tan personal tuyo que se
percibe en este trabajo.
Bueno,
por un lado está la voz, que es difícil de cambiar. Aunque
en este disco he cambiado relativamente porque he bajado los registros,
los tonos de voz y estoy cantando cada vez más en tonos graves,
con lo cual creo que las canciones cogen una profundidad que antes no tenían.
Pero sí, musicalmente yo tengo ya una forma de componer, son muchas
canciones... Y todo eso hace como una especie de sonido del que yo estoy
contento. Creo que es a lo que todos aspiramos, a tener una personalidad
dentro la música y a que se reconozca en seguida.
Dime
más aspectos en los que podamos encontrar a un nuevo Mikel.
Creo
que las letras son diferentes a como he escrito habitualmente, letras mucho
más urbanas, de ahí el título del disco. Estilísticamente
también hay diferencias. Canciones como Vasos de Roma y ginebra,
donde estoy casi jugando con sonidos celtas y el folk más tradicional.
Creo que sí hay novedades.
¿Por
qué no has incluido la versión de Oblivious, de Aztec Camera,
como se había anunciado?
Bueno,
yo grabé catorce canciones, están todas mezcladas y masterizadas,
y al final decidimos que la canción se quedaba un poco fuera. Todas
las demás son mías y ésta no era mía y se notaba.
Quizás no conseguí asimilarla como otras veces, con la versión
por ejemplo de los Smiths, que la hice muy mía y yo la veía
completamente integrada. A ésta la veía siempre un poco fuera.
Entonces la hemos dejado... pues fuera.
Imagino
que será incluido en algún que otro disco...
Aparecerá
en la cara B de un single o en algún disco de rarezas; en algún
sitio aparecerá porque la versión ha quedado muy bien.
¿Qué
me cuentas de la colaboración con Beto Cuevas, de los chilenos La
Ley...? ¿No escribisteis el tema juntos?
La
idea original era esa. Cuando surgió la idea de hacer algo juntos
hablamos de escribir una canción los dos. Al final no fue así
porque se nos echó el tiempo encima. Yo tenía el disco ya
escrito entero, entonces le mandé la maqueta y él eligió
un tema. Es una canción que se llama Días, que es la canción
más ácida, más densa y potente del disco.
Es
hora de que me hables de las aportaciones de Joey Blaney.
Joey
Blaney es un ingeniero curtido en los años setenta, que son épocas
muy buenas para el rock 'n' roll. Hizo el disco de los Clash Combat rock,
ha hecho los dos discos de Keith Richards fuera de los Stones... Con lo
cual tiene un bagaje muy underground, muy de rock, como también
lo hemos visto en Calamaro o en Los Rodríguez. Y yo quería
un poco eso, que imprimiera un poco de carácter a mis canciones.
Sobre todo a las acústicas, que no sonaran blandas, que sonaran
con garra. Y creo que lo hemos conseguido. Creo que éste es el disco
más rock 'n' roll que he hecho últimamente. Aunque sea un
disco acústico, un disco que se mueve prácticamente en un
tiempo medio, creo que tiene un espíritu rock que no tenían
los anteriores.
Hasta
ahora has trabajado siempre respaldado por Duncan Dhu. ¿Cómo
te has sentido durante este periodo, sabiendo que el grupo ya no existe?
Sí,
es una situación nueva y distinta. Efectivamente, aunque hasta ahora
lo hemos llevado muy bien, compaginando las dos historias, siempre estaba
la sombra de Duncan Dhu encima. Ahora ya no está y sí que
hay una especie de sensación de libertad que antes no había.
Para lo bueno y para lo malo, porque antes Duncan Dhu era una especie de
refugio. Y creo que está muy bien. Por ejemplo, ya no tengo que
seleccionar canciones, como hacía antes: "Éstas son para
Duncan, éstas son para mí..." Ahora todas son para mí
y por eso en este disco haya muchas canciones que suenen a Duncan Dhu.
Supongo
que tu relación con Diego Vasallo es buena...
Sí.
El único motivo real de que no sigamos como Duncan Dhu es que a
Diego ya no le interesa la música. Por lo menos no le interesa el
rock 'n' roll; únicamente escucha jazz, música clásica
y quiere trabajar a un ritmo mucho más pausado, hacer cosas mucho
más pequeñas. Y ésa es un poco la razón. Entonces,
personalmente seguimos teniendo muy buena relación, es uno de mis
mejores amigos y de hecho ha participado activamente en este disco, a nivel
de escuchar las maquetas, de opinar, de comentar mil cosas...
Entrevista
realizada en 2003
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