MIKEL
ERENTXUN , A PASO FIRME EN LOS ANGELES
Por
Enrique Lopetegui
"¡Tú
eres vasco!", es lo primero que me dice Mikel Erentxun, quien llegó
media hora tarde para nuestra conversación. Lo segundo es "primero
soy vasco, luego español".
"Tenemos
prisa, Mikel", le dice un asistente. Pero Mikel sólo tiene ganas
de bromear. "Que te pires, cabrona", le dice, y empieza a quejarse. "Entran
aquí y me roban mis cosas", dice, frente a la bandeja de galletas,
muffins y vegetales crudos que Warner Music Latina había preparado
para él. Alguien confiesa haberse comido dos muffins de chocolate.
"¡El
también me robó los muffins de chocolate! Esto es pa' mí,
sólo pa' mí, todo pa' mí", dice, y abraza las bandejas.
Después se ríe y, como desenchufándose, está
listo para hablar seriamente.
Un
Mikel Erentxun más distendido, bastante alejado de la imagen "seria"
del dúo Duncan Dhu, cuya banda siguió tocando con él
en sus primeros cuatro discos como solista. Ahora tiene el quinto, Ciudades
de paso, pero parece que fuera el primero.
"Por
momentos pienso es 'el quinto disco', un número suficientemente
grande como para hablar de una trayectoria, una evolución, un peso
específico, y siento que ya no debería haber una necesidad
de hablar de Duncan Dhu", dice Erentxun mientras dibuja garabatos en un
papel. "Al mismo tiempo no me importa mucho que se hable de Duncan Dhu.
Hasta el año pasado Duncan Dhu era el presente, era mi grupo, tengo
muy buenos recuerdos de todo lo que hice allí".
Erentxun
pertenece al lado mellow de la escena musical vasca, conocida por un sólido
movimiento hardcore liderado por bandas como Negu Gorriak.
"Yo
soy de San Sebastián, la capital de Guipuzcoa, que es un pequeño
oasis", dice Mikel. "En todo lo que es alrededor, las bandas son mucho
más agresivas, con un contenido social fuerte. Pero en la ciudad
han salido grupos con una temática mucho más pop, como es
el caso mío, Duncan Dhu, La Oreja de Van Gogh y otros. Somos una
generación que no se parece en nada a esa imagen mucho más
dura que se tiene de nosotros en el País Vasco".
Con
sólo ver las tapas de sus anteriores discos, se nota que hoy Erentxun
quiere las cosas claras: antes abundaban las imágenes borrosas,
las gafas oscuras, la imagen de rocker. Ciudades de paso, en cambio, muestra
simplemente un perfil de su cara sobre un fondo blanco.
"Has
hecho un análisis totalmente de acuerdo con lo que quería
en cada momento", dice Mikel. "Este es el disco más sincero, más
sencillo, más cálido, el más straight. Y no hay artificio.
Por eso la foto es así: aquí estoy yo, y punto. Es una producción
mucho más humilde, y las letras se han ido simplificando también
a lo largo de los cinco discos. Básicamente cuento las mismas cosas,
pero con menos palabras o palabras más sencillas".
"Las
mismas cosas" son el amor, la nostalgia, los apegos y el desarraigo, esta
vez con el ingrediente extra del finalmente enterrado Duncan Dhu.
"Este
disco es distinto de entrada, porque el grupo se ha disuelto definitivamente
y ahora tengo una nueva banda", dice Mikel. Esa nueva banda, compuesta
por músicos vascos (a diferencia de los usuales anglosajones de
discos anteriores), básicamente grabó Ciudades de paso "en
directo", a la vieja usanza, con todos los músicos tocando simultáneamente.
El neoyorquino Joe Blaney (Charly García, Los Rodríguez,
Andrés Calamaro) fue coproductor, pero Ciudades de paso suena como
Erentxun. (A diferencia del mismísimo Charly –un genio que, sin
embargo, cuando produce a alguien hace que ese alguien suene como Charly
García–, Blaney dejó que Mikel sonara como Mikel.)
"Los
discos de Blaney tienen un punto más agresivo, y ha venido bien
porque yo quería alejarme del disco anterior, que era muy sofisticado.
Ahora la cosa es mucho más directa. Y tener músicos vascos
le aportó una dosis de naturalidad, humanidad y entrega que no tenían
los anteriores. Aunque no toquen tan bien".
Ciudades
de paso es el producto de giras y viajes, un disco en tránsito que
él bautizó casi sin darse cuenta.
"Estaba
en el estudio pensando en posibles nombres para el disco. Cuando tuve por
primera vez todos los textos delante de la mesa, buscando nexos comunes,
me di cuenta de que había como doce ciudades con nombre propio en
el disco, que era un disco como muy de viaje, casi como un cuaderno de
viaje".
Nos
ponemos a hablar sobre Sólo se trata de vivir, el clásico
del argentino Lito Nebbia, que afirma que viajar "fortalece el corazón/ya
que andar nuevos caminos/hace olvidar el anterior".
Para
Mikel no podía ser más cierto: la disolución de Duncan
Dhu y su divorcio hace dos años fueron heridas que sólo la
música –y los viajes– pudieron aliviar.
"Viajar
sirve para todo", dice Mikel. "Es una especie de asignatura obligatoria,
que todos deberíamos practicar. Viajar hoy requiere mucho dinero,
pero si no tienes dinero, por lo menos viaja al pueblo de al lado. Hay
gente demasiado sedentaria, como que no le gusta moverse, pero yo creo
que
es fundamental viajar, conocer otras gentes, otras culturas, otras gastronomías.
Cura muchos males. Sobre todo si te sientes mal. Creo que viajar es una
terapia estupenda y totalmente recomendable para encontrarte a ti mismo".
En
uno de esos viajes, en Santiago, conoció a Beto Cuevas (cantante
de La Ley). Hace dos años compartieron la gira La Ley/Mikel Erentxun
(con Mikel abriendo) y se establecieron lazos de amistad y admiración
mutua. Los dos decidieron hacer Días, el dúo que cierra Ciudades
de paso.
''Días
para pensar/en cómo dejar/de pensar en ti''.
"Cuando
me refiero a una persona en particular, siempre me refiero a la misma persona",
confiesa Mikel. "Pero la mayoría de las letras, por lo menos el
embrión, siempre hablan de mí. Se puede maquillar o hacerla
un poco más universal, pero por lo general siempre sale de un sentimiento
mío".
"Le
mandé el disco entero, sin voces, y él eligió esa
canción", dice Mikel. "Es el corte más duro y rockero del
álbum. En la gira él cantaba conmigo y yo salía a
cantar con ellos. Cuando vinieron a España canté una canción
con ellos en Bilbao. En todos estos conciertos siempre hablábamos
en los camerinos de a ver cuándo hacemos una canción juntos.
La idea original era haber escrito la canción entre los dos, pero
era muy difícil: él vive aquí y yo en España".
¿España?
"Perdón,
San Sebastián [capital del País Vasco]", dice Mikel. "Se
me escapó".
A
pura letra
''…Cuando
no sean noticia/las canciones que escribí/pensando en ti''… (de
Mañana)
Mikel
comenta: Es la primera alusión a lo que yo llamo 'el club de las
horas contadas'. Me refiero a que [Duncan Dhu] ya se ha acabado y empiezo
una nueva etapa. Yo mismo me estoy dando ánimos. Tampoco es nueva
porque es el quinto disco, pero sí me ha marcado que se haya disuelto
Duncan Dhu. Ni mal ni bien, pero me ha marcado y me ha dado juego para
escribir. Me gusta reconocerme en cada época. [Esta canción]
coincidió con la separación de Duncan Dhu y mi divorcio de
hace dos años, y [lo que sentía] se refleja en este disco.
Dejar de estar casado y dejar de ser Duncan Dhu: o sea, dejar de ser ''nosotros''
para empezar a ser ''yo".
''…Un
disco de oro no nada es, un platino no es mejor/y aquel disco de diamante
no garantizó tu amor/no cambies de canal/no muevas el dial/porque
a pesar de todo/canto para ti''. (de Grandes éxitos)
Mikel
comenta: El rock star ya no existe. [Duncan Dhu] fue un matrimonio que
decidió separarse de buena manera, absolutamente amistosa. Pero
esto es diferente.
''…Por
primera vez en mi vida/sé adónde quiero llegar/por primera
vez en mi vida/elijo cuándo quiero llegar''. (de El club
de las horas contadas)
Mikel
comenta: No tengo un objetivo tan, tan claro. Lo que más me gusta
de mi carrera es llevar tantos años haciendo discos, y espero seguir
muchos años más. Vendo lo suficiente como para grabar cuando
quiera y con la gente que quiera, dar bastantes conciertos, y luego picar
un poco en México, Estados Unidos y algún otro país.
Con eso me conformo. No aspiro a más, pero me gustaría poder
estirar esto por unos años más.
Rock
and roll a los 40
Mikel
comenta: Estoy llevando mucho mejor los 40 que los 30. No sé, sentía
que ya dejaba de ser joven... No lo puedo expresar con palabras. Fue duro.
Ahora lo llevo mucho mejor. Ahora me jode, porque pienso: cuando tenía
30 años me sentía muy mayor. Y ahora,que soy mayor me doy
cuenta que cuando tenía 30 era un pobre chaval, ¿no? (se
ríe). Esto me ayuda a llevarlo todo mucho mejor. Porque, efectivamente,
me acerco a los 40. Pero algún día tendré 50, así
que quiero aprovechar ahora que todavía no tengo 40, para pasarla
bien".
Entrevista
realizada para La Vibra el 11 de diciembre de 2003
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