LA
PELOTA VASCA
Pelicula
de Julio Medem
LOS
VASCOS
Lo
que menos me gusta del carácter vasco, y pienso que también
participo de esa faceta del carácter vasco, es que somos bastante
cerrados, muy poco dados a abrirnos a otras culturas y a otras gentes.
Pienso que eso es muy vasco; y creo que eso es lo más negativo,
somos de una carácter bastante gris, en general. Y lo que más
me gusta del carácter vasco quizás es el fondo ese familiar
y costumbrista. Me gustan a mí mucho las costumbres, me gusta mucho
la familia, y pienso que eso es también muy vasco. Quizás
las dos cuestiones van unidas, quizás el tema de la familia nos
ha hecho muy cerrados a los vascos, y eso tiene su lado bueno y su lado
malo.
EUSKADI
La
verdad es que de Euskadi me gusta casi todo, me parece un sitio perfecto
para vivir. un sitio en el que casi todo me gusta: la gastronomía,
la cultura, el cine, la música, la arquitectura, la escultura. Creo
que tenemos de todo, estamos a la cabeza, a la vanguardia de España.
Y
lo que menos me gusta de Euskadi, así en líneas generales,
son las posturas intransigentes de la gente que habita en Euskadi. A Euskadi
como tal no le veo ningún pero. Incluso la lluvia, esta que nos
rodea, me encanta; este paisaje, este clima lluvioso, gris, un poco desapacible,
creo que me atrae demasiado. Vamos, nunca viviría fuera de Euskadi.
SENTIRSE
DONOSTIARRA, VASCO Y ESPAÑOL:
Ese
es un tema curioso: el tema de qué se siente uno. Realmente, uno
tiene que funcionar por localismos; al final, yo me siento donostiarra,
me siento vasco, me siento español, me siento europeo, realmente
no le doy demasiada importancia. Pienso que en mi caso lo que más
me ata, más que una frontera es el sentimiento de pueblo, y en ese
sentido me siento vasco. Pero no vasco entendiendo por Euskal Herría
un país independiente de otro, no. Me siento vasco porque he vivido
aquí, mi familia es de aquí, hay unas costumbres, hay algo
que llevas dentro de tu sangre. Pero eso no hace que reniegues de lo demás.
Cuando estoy en Sevilla, me siento igual; bueno, evidentemente, hay muchas
diferencias entre un vasco y un sevillano, pero es que también las
hay entre un guipuzcoano y un vizcaíno.
No
tengo problemas en ese sentido: me siento vasco y me siento español,
no creo que una cosa elimine a la otra. También me siento europeo
cuando estoy en Estados Unidos, veo diferencias entre Europa y América
y ahí me siento muy europeo. Generalmente, uno añora su tierra
cuando está afuera. Cuando estás fuera y ves una ikurriña,
se te saltan las lágrimas y cuando estás en Euskadi, estás
hasta los cojones de ver ikurriñas.
LA
INDIFERENCIA COLECTIVA
Quizás
ahora mismo, personalmente, lo que más me preocupa es que cada vez
me preocupa menos el conflicto vasco. Lo cual es una especie de contradicción,
pero es cierto. Creo que el conflicto vasco ha degenerado en una especie
de indiferencia colectiva, y únicamente nos acordamos de que existe
cuando ocurre algo. Cuando hay un atentado, hay un secuestro, una manifestación;
de repente, entonces eres consciente de que hay un problema y piensas en
él, y piensas en todo el problema en general.
Pero,
generalmente, en el día a día, uno, o por lo menos en mi
caso, tiende a olvidarse de que existe este problema y haces tu vida. Quizás
una postura un poco egoísta, pero vives un poco de cara a tu gente,
a tu trabajo y a tus historias, incluso te llegas a olvidar de que estás
viviendo en un país con un problema terrible.
Imagino
que es una defensa, un poco una defensa innata. Realmente, quizás
mi tipo de trabajo como músico hace que esté todo el día
fuera, viajando mucho por el extranjero y, al final, olvidas un poco que
perteneces a un país o a un pueblo concreto y te vuelves mucho más
internacional. Eso también influye en el hecho de que, al final,
tiendes a olvidar el problema vasco. Lo cual es un mecanismo de defensa
para poder vivir, porque si no estaríamos todo el día cagándonos
en la puta y jodidos, que es como estamos cuando ocurre algo.
EL
MIEDO
Existe
mucho miedo, existe un miedo impresionante. Miedo a hablar, miedo a todo.
Ahora mismo yo conozco gente de mi entorno que lleva escolta: gente que
no se dedica a la política. Con lo cual, vivimos ahora mismo casi
en una especie de gueto policial mafioso, no sé cómo definirlo.
Pero es triste que ahora mismo en Donosti y en todo Euskadi, pero en Donosti
concretamente, haya mucha gente que va siempre con un tío o dos
detrás. Eso realmente aterra sólo de pensarlo, y no quiero
ni pensar si eres tú uno de los que lleva a alguien detrás.
Da
miedo decir cosas, da miedo pensar libremente, da miedo pertenecer a un
partido político. No sé, sí pienso que vivimos en
una sociedad llena de miedo, y ahí sí que le echo la culpa
un poco al entorno radical de la izquierda abertzale, ya que es un poco
quien no está frenando eso. Ellos hablan de mucha libertad, pero
ellos son los primeros muchas veces en no ser conscientes de que el de
al lado suyo no dispone de la misma libertad que ellos. Eso sí que
es triste.
LA
POLÍTICA DEL PARTIDO POPULAR EN EUSKADI
Pienso
que la política del Partido popular en Euskadi es una política,
en cuanto al tema vasco, un poco desajustada. Pienso que, o no conocen
bien la realidad del País Vasco, o no la quieren conocer. Pienso
que no están acertando en política. Así como en otros
temas me llevo alguna sorpresa hasta agradable, porque siempre hemos visto
al Partido Popular como el demonio. En algunos temas no lo han hecho mal,
pero en el tema de la política vasca pienso que están muy
desafortunados. Sobre todo porque no son conscientes de la situación
vasca,
El
problema vasco debería solucionarse más con los partidos
políticos de Euskadi que con los de España. Y digamos que
el Partido Popular vasco no tiene una autonomía del Partido Popular
central como para afronatr el tema vasco.
Desde
luego, no se les puede ignorar, porque todos deben estar en la balanza,
sobre todo porque hay un montón de miles de personas que les votan,
y no se puede negar eso. Pero en líneas generales, yo concretamente
no estoy nada de acuerdo con la política del Partido Popular en
torno al problema vasco.
EL
DERECHO INNEGABLE DE AUTODETERMINACIÓN
La
autodetermianción es un derecho innegable a todo pueblo y, por ende,
al pueblo vasco. Y podría ser un punto medio en el que se podrían
acercar todas las posturas. Pienso que la independencia es una utopía
y, además, es mala, no sería beneficioso ahora mismo. Cuando
todos los países se están uniendo, Europa y tal y cual, de
repente, que haya un pequeño país que se independice pienso
que no tendría sentido. Pero una autodeterminación sí,
pienso que sería una solución adecuada, un término
medio en el que podrían confluir las ideas de unos y otros.
LA
RESOLUCIÓN DEL CONFLICTO VASCO
Éste
es un conflicto, el conflicto vasco, que lleva ya muchísimo tiempo,
y pienso que es un tópico, y que la única manera de resolverlo
es por la vía del diálogo. Pienso que a ninguno de los dos
extremos les interesa resolver este conflicto, y me temo que es esa la
única razón por la que no se sientan a hablar; porque si
no no encuentro otro motivo. Tanto la izquierda abertzale más radical
como los partidos más constitucionalistas, por llamarlos de alguna
manera, deberían sentarse a dialogar. Acercar posturas.
La
del diálogo es la única forma, pero pienso que ni al entorno
radical, ni a ETA mismamente, y si me apuras, ni a la policía, ni
al Gobierno central les interesa que esto se solucione. Porque si no no
entiendo cómo esto no se ha solucionado antes. Con los pasos que
se han dado en Irlanda, que antes siempre se miraba como un ejemplo a seguir,
resulta que ahora allí ya se han sentado a hablar, y no es un ejemplo
válido. No sé, pienso que existe bastante hipocresía
a la hora de afrontar el problema. Porque pienso que hablando se entiende
la gente, y problablemente hablando se solucionaría casi todo.
Entrevista
realizada para el documental de Julio Medem , 2003
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