"ESTE
DISCO TIENE UN ESPIRITU MUY DUNCANDHUNIANO"
Por
Jon Landau Donostia
Mikel
Erentxun Presenta esta noche en el Kursaal su último disco “Ciudades
de paso”.
Una
nueva etapa. Es el quinto trabajo en solitario de Mikel Erentxun, pero
el primero tras la disolución de Duncan Dhu. Más narrador,
más íntimo, más personal, el cantante y compositor
donostiarra piensa que ha jugado su volatilidad entre las influencias britishs
y yankys, con la frescura de su banda en directo. “Ciudades de paso” llega
esta noche al Auditorio del Kursaal donostiarra, con toda la energía
acumulada de un romántico pop que también funciona de fan
realista.
Una
década de bagaje en solitario...
De
“Naufragios” a “Ciudades de paso” son cinco discos, diez años, sí.
Con este disco cierro y comienzo una nueva etapa, porque los discos anteriores
han convivido con Duncan Dhu, que se disolvió el año pasado,
y éste es el primer disco que nace en un estado nuevo. Me gusta
pensar que ha habido tres etapas, cuando sólo existía Duncan
Dhu, esa segunda en la que se alternaban y esta tercera. Creo que este
disco se separa un poco de los otros cuatro.
¿Cómo
se refleja esa evolución?
Desde
el primer disco a “Te Dejas Ver” sí que hubo una cierta evolución.
“Naufragios” fue un disco como muy inocente, sin criterio de unificación,
había muchas ganas, ilusión y un buen repertorio. El siguiente,
“El abrazo del erizo”, sí que fue un disco mucho más pensado,
quise experimentar con los sonidos eléctricos, no hay guitarra acústica,
que para mí eso ya era una revolución, no había teclados.
Entonces estaba muy colgado de Lou Reed, se grabó con una banda
de lujo y la idea era hacer un disco con canciones desnudas. Al final resultó
ser un disco problemático, pero es lo que me apetecía hacer.
“Acróbatas”, el siguiente, fue otro giro hacia una producción
más sofisticada, era la primera vez que yo ejercía de productor;
es el disco más contemporáneo que he hecho, con drum&bass.
Y “Te dejas ver” volvía al rock americano, con muchas armonías,
un disco amable que rompía con los otros tres, con una línea
británica excesiva.
Y
ahora éste, sin Duncan de por medio...
Con
éste he roto un poco con todo, me he cansado de experimentar y probar
cosas nuevas y he querido ser yo mismo, he mirado hacia adentro, hacia
atrás. En este disco hay mucho de la herencia de Mikel Erentxun,
pero también mucho de Duncan Dhu, saberme ya sin la vigilancia del
grupo madre, sin esa sensación que tenía antes de tener que
separar los dos productos ha hecho que pueda meter canciones como el primer
single, “Mañana”, que suena muy Duncan Dhu. Eso hace que el disco
sea una colección de canciones. Creo que este disco tiene un espíritu
muy duncanduniano, una colección de buenas canciones.
¿Es
un mapa, un recorrido por ciudades, un diario de viaje...?
Fundamentalmente
son canciones, y el nexo común de esas canciones son los textos,
en los que hablo de bastantes ciudades, textos urbanos, más narrativos
que otras veces.
Siempre
has sido metódico a la hora de elegir músicos...
En
este disco la idea era hacer un disco más humilde en contraposición
con “Te dejas ver”, que fue la producción más cara que hecho
hasta el momento, de dinero, de tiempo, de medios. Ahora quería
hacer algo de andar por casa, algo más humilde, hemos estado tres
semanas en Du Manoir y luego lo hemos masterizado en Nueva York. Y por
primera vez lo he grabado con mis músicos, los que me acompañan
en directo, un banda euskaldun que me conoce muy bien. No son esos grandes
nombres, pero es algo que le ha dotado de cierta proximidad a la grabación,
es más fácil de escuchar. Eso sí, en la producción
he contado con Joe Blaney, que ha trabajado con Rollings, Clash, Price,
Lauren Hill...un bagaje impresionante.
¿Las
nuevas generaciones pop te hacen rejuvenecer o envejecer?
Hacen
envejecer, veo a bandas como Álex Ubago, gente de veinte años
que te hacen ver que el tiempo ha pasado y que tú ya no tienes los
20 años. Pero me encanta saber que tengo ese peso que cuando empezaba
no tenía. Miraba a Santiago Auserón y lo veía como
muy adulto, y ahora sé que para mucha gente joven yo tengo ese peso,
y eso es grande también.
¿Cómo
será el concierto hoy?
Un
concierto especial. Habrá momentos acústicos, vamos a meter
un cuarteto de cuerda, Et Incarnatus, bastantes partes. El auditorio del
Kursaal se presta, es un sitio muy coherente. En Donostia toqué
hace tres años en Gazteszena, un concierto con poca gente, menor,
y ahora es una puesta de largo, grande. Voy a hacer un concierto más
largo de lo habitual, voy a repasar mis cinco discos, sobre todo el último,
temas de Duncan Dhu, alguno del último, “Crepúsculo”, que
nunca se llegó a presentar en directo. Voy con Michel Longaron,
Mikel Azpiroz, Fran Iturbe y Txarli Solano.
Entrevista
realizada en 2003
|