ESCOCIA
EN FURGONETA
por
Virginia Galvín
Usted
es de los que cogen carretera y manta, ¿verdad?
Sí,
así lo hice el pasado verano. Salí de San Sebastián
con mi novia, en mi furgoneta, rumbo a Escocia. Para poder dormir sobre
ruedas quitamos los sillones traseros y pusimos colchones en el suelo.
Intuyo
un viaje de improvisaciones y sorpresas.
Pues
sí, porque no reservamos nada, fuimos a la aventura y nos salió
muy bien. Para empezar, y aunque nuestro destino era Escocia, decidimos
dar un rodeo por Amsterdam... Luego cruzamos el estrecho hacia el Reino
Unido. Primero visitamos a una amiga en Brighton, y luego atravesamos Londres,
las tierras bajas, Glasgow, Edimburgo... y hacia el Norte.
La
furgoneta echaría humo.
No
mucho. Y eso que fuimos por un lado y volvimos por otro. Un recorrido maravilloso.
Y luego está ese romanticismo de los lagos, castillos, bosques...
un ambiente de lugar antiguo y mágico.
¿La
magia no termina cuando se duerme sobre el suelo de una furgoneta?
Qué
va. Yo llegaba a un área de servicio, paraba la furgoneta y dormíamos
ahí mismo. Y era maravilloso. Y a lo mejor al día
siguiente dormíamos en un hotel de superlujo en Edimburgo.
Lo
suyo son los contrastes.
Me
gusta poder alternar. Visitar una galería de arte y un museo en
Glasgow, y luego, un castillo derruido, o estar un día sin hacer
absolutamente nada, salvo pasear por el monte. Y dedicar un día
a comer bien, y al día siguiente, entrar en un McDonald's. La variedad
en un viaje largo es fundamental.
Entrevista
realizada el 12 de Enero de 2002.
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